Luis Eduardo Sáez Rojas

Luis Eduardo  Sáez Rojas

Luis Sáez.

Forma de Término del Caso: Absolución

Región: Biobío

Fecha Inicio Causa: 12/12/2016

Fecha Exoneración: 12/12/2016

Nombre del Defensor: Marcia Soto Vargas

Exonerado Indemnizado: No

Causa del Error: Mala conducta de agentes del Estado

Verdadero Autor: No

Tiempo en Prisión Preventiva: 6 meses, 23 días (15/07/2015 – 08/02/2016)

 

Un joven de 25 años, indigente y con daño neurológico asociado al consumo de pasta base, fue forzado a confesar un homicidio por la policía. Pasó seis meses en prisión preventiva hasta que los jueces del Tribual Oral se percataron de que no habían pruebas para condenarlo. 

Durante la madrugada del día 16 de septiembre de 2014 un hombre fue atacado mientras iba camino a su casa en Talcahuano.  Su agresor lo golpeó en la cabeza con un objeto contundente provocando su muerte tres días después, mientras permanecía internado en el Hospital. Antes de morir declaró ante funcionarios de Carabineros a quienes les dijo que un desconocido lo había atacado, sin dar mayores características de él. 

Las primeras sospechas de la policía recayeron sobre un amigo de la víctima, quien estuvo acompañándolo hasta los minutos previos del homicidio. Esto se descartó porque la víctima había dicho claramente que quien lo atacó fue un hombre que él no conocía. 

El día 5 de enero de 2015, cuatro meses después de que la víctima falleciera, un detective de la PDI realizó un control de identidad a un indigente, quien trabajaba como "sapo" en la locomoción colectiva y era conocido por ser consumidor de pasta base. 

Seis meses después de este control aleatorio (10 meses después de ocurrido el hecho) el mismo policía lo detuvo  y luego de interrogarlo logró que confesara que fue el autor del crimen, diligencia que fue presenciada por el fiscal de la causa.  

A raíz de esta supuesta confesión el hombre quedó en prisión preventiva hasta que se desarrolló el juicio en su contra, donde fue absuelto de todos los cargos, o sea seis meses y 23 días (desde el 15 de julio de 2015 al 8 de febrero de 2016).

Así los jueces plasmaron en su sentencia absolutoria los aspectos más relevantes del caso:

Confesión:

  (…) El encartado, renunciando a su derecho a guardar silencio, declara en juicio, refiriendo que el mismo día que lo tomaron los detectives de la Policía de Investigaciones, lo forzaron a que se autoinculpara, amenazándolo de agresiones y que la verdad es que él no golpeó nunca a la víctima, es decir, en el juicio, el acusado negó los hechos que se le imputaron (…). De la prueba rendida, el Tribunal concluye que no hay antecedente alguno que permita vincular al acusado, con la ejecución del hecho, salvo, por supuesto, como se dijo, la citada supuesta “confesión”. (…) 

Los testigos:

 (…) La cuestión de fondo es que los testigos principales del delito, no supieron entregar datos precisos de la identidad del hechor o sus características, siendo los proporcionados demasiado vagos, impidiendo relacionarlos con el acusado, sin caer en conjeturas o presunciones sin fundamentos (…)

(…) Por último y en relación a la credibilidad y valor de los testigos presenciales  ellos afirmaron, tajantemente, que los golpes proferidos por el atacante a la víctima fueron sólo de puños, lo que contraría a la prueba científica de los acusadores, la que fue firme al referir, en consonancia con lo impreso en el certificado de defunción de la víctima  en relación a que los golpes que sufrió fueron dados con objeto contundente, probablemente un fierro o un palo “blandido con mucha fuerza” (…)

El relato de la víctima:

 (…) Sólo a momentos de ocurrido el hecho, la víctima narró a los funcionarios de Carabineros que tomaron la denuncia y sus familiares más directos, el ataque sufrido por un sujeto que a ninguno de ellos identificó. Es más, cuando la víctima recuperó la conciencia en el hospital, éste pudo conversar con los funcionarios de Carabineros que depusieron en estrados acerca de las circunstancias de la agresión, sin embargo, a ninguno de ellos le señaló algún dato que sirviera para identificar al agresor (…).