Inocentes pero en la cárcel: la importancia de la buena investigación  25/09/2013

Lucía Dammert, socióloga experta en temas de seguridad ciudadana.

Lucía Dammert, socióloga experta en temas de seguridad ciudadana.

Pocas deben ser las experiencias en la vida que superen el horror de estar en la cárcel procesado o incluso condenado por un delito que no cometimos. En las últimas horas hemos sido testigos de un caso de supuesto abuso familiar que luego de dos fallos totalmente divergentes termina con la total absolución para el imputado. Luego de un reconocimiento casi total de los medios de comunicación de su culpabilidad, vemos hoy que los procesos judiciales requieren de trabajo fino, detallado basado en una investigación que pueda utilizar la tecnología más moderna para identificar verdaderamente a los culpables y también a los inocentes.

Las equivocaciones son posibles en los procesos judiciales. Evidencias mal recabadas, peritos no tan expertos, falta de exámenes de ADN u otros mecanismos probatorios más sofisticados son solo algunos elementos que abren la puerta para el error. También falsas declaraciones, intencionalidades de organismos de seguridad o incluso identificaciones erróneas son posibles.

Es por esto que la Defensoría Penal Pública está desarrollando el Proyecto Inocentes (www.proyectoinocentes.cl) donde hasta ahora 29 casos han sido estudiados e identificados como errores donde un inocente pasó por el infierno de ser reconocido como culpable de hechos que no cometió, en muchos casos de extrema violencia. Las consecuencias personales, familiares y comunitarias de estas causas erróneas son enormes pero los errores existen y avanzar en la revisión de casos, la utilización de mejores herramientas de investigación debe ser una prioridad.

En un país donde algunas campañas electorales ponen énfasis en el castigo, en la mano dura para los delincuentes, en la necesidad de más detenidos y más encarcelados, este proyecto se torna más importante. Los delitos deben ser resueltos y los infractores de ley castigados pero tomando todas las precauciones para evitar otra victimización. Así como le pasó al Fernando Vásquez Mamani quien después de 60 días en prisión preventiva fue liberado reconociendo que por un error en la pericia el talco que llevaba en la mochila en una segunda evaluación fue confundido por la policía con pasta base de cocaína.

Los avances tecnológicos permiten revivir casos donde por falta de evidencia no se llegaron a conclusiones o quedaron archivados. Archivados pero no olvidados. Pero también estos mismos avances permiten asegurar que la Justicia limite sus posibles errores. Cabe recordar que en Chile el testimonio de una víctima o testigo puede ser prueba suficiente para condenar a alguien. De igual forma, la versión entregada por las policías, que manejan la recolección de evidencia y sistematizan las declaraciones iniciales, es clave para el proceso.

El proyecto ha encontrado 29 casos, verdaderos dramas humanos que no son reparados pero donde al menos la justicia ha podido avanzar con pasos firmes. Avanzar en la investigación de todos aquellos casos donde puedan existir dudas o donde los imputados o condenados siguen reclamando por su inocencia es una tarea que debemos emprender como sociedad. Por que la cárcel no está hecha para solventar venganzas personales o ineficiencias institucionales, sino para castigar a aquellos que efectivamente han cometido delitos.

Ver publicación en Voces del Diario La Tercera