Error en el procedimiento pericial o ciencia limitada:
Esto se refiere a pericias que carecen de validación con estándares científicos o que no permiten la posibilidad de ser objeto de controles de calidad, a conclusiones de peritos que exceden las limitaciones de la técnica o a peritajes que establecen conclusiones basadas en errores técnicos. A modo de ejemplo:
No cualquier informe pericial que describa el uso de un procedimiento y establezca una conclusión debe ser considerado peritaje. La técnica aplicada y las conclusiones que de ella se obtienen deben estar científicamente validadas. En el derecho comparado ha ido aumentando paulatinamente el nivel de exigencia. En Estados Unidos, hasta 1992 bastaba que la técnica o teoría utilizada por el experto fuera de aceptación general en la comunidad a la que pertenecía.
Los ahora denominados “factores Daubert” definieron que puede considerarse como conocimiento científicamente válido para ser presentado en juicio el procedimiento y sus conclusiones que cumplen con los siguientes requisitos:
Para otras pericias que son técnicas y no conocimiento científico, la jurisprudencia ha señalado que no hay clara línea divisoria. No obstante ello, se definen parámetros. En Estados Unidos los factores Daubert pueden ser flexibles de acuerdo con los hechos particulares, pero siempre debe existir un metodología confiable y verificable.
Hay quienes sostienen que existe la libertad de prueba y que el tribunal no posee limitaciones para analizar estos elementos, pero los jueces deben valorar la prueba sobre la base de la sana crítica. Esto supone que los fallos deben estar fundados en la lógica, las máximas de la experiencia y en los conocimientos científicamente afianzados.
Como queda claro, no es cualquier conocimiento: debe tener carácter de científico y además encontrarse afianzado. No puede introducirse en juicio una pericia que sea expresión de una técnica sin estas características, no sólo porque no es confiable, sino porque como peritaje se vuelve impertinente.